René Julio León Urquiza

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Un homenaje a mi amigo René Julio quien partió a las dimensiones de la luz un día 1 de marzo de 2008

Conocí a René hace muchos  años.  Comenzamos nuestro camino  espiritual y de profunda amistad con la iniciación en  Reiki junto a las  maestras Vam Zu Jo y Cristina. Asistimos durante una década a las reuniones de Reiki los días miércoles. El me pasaba a buscar a mi consulta “con tiempo, para que podamos irnos lentamente y tener tiempo de conversar” me decía. Esperábamos y disfrutábamos muy intensamente esas idas y vueltas, como asimismo la estada con los compañeros de Reiki. En esos viajes también llevábamos a muchos amigos que se incorporaban al grupo y  varios a los  que René reclutó para la iniciación. Según nuestra maestra Rene Julio se  transformó en un “traficante de reikianos”. El estaba tan maravillado con el poder de sanación de Reiki que quería que todos lo disfrutaran. Conversamos mucho ese tema, pues el se frustraba a veces con la negativa de la gente, con el tiempo fuimos entendiendo que los procesos son individuales y únicos en su tiempo y eso debe respetarse.

Al poco tiempo, para el grupo de Reiki,  Rene Julio se convirtió en una persona importante: se las arregló para estrechar vínculos de amistad con un gran número de personas, las maestras Vam Zu Jo y Cristina descubrieron en él su gran tendencia al servicio, desde lo más básico, hasta asuntos  más espirituales y le comenzaron a dar diversas tareas que el cumplía con mucha alegría y buena disposición pues eso le generaba contacto con muchas personas. En la organización de los retiros anuales siempre jugó un rol importante en todo el aspecto logístico y también en el área espiritual…

Se transformó en un compañero muy querido por el grupo. En ese entonces él ya había decidido llegar a ser maestro de Reiki y se preparaba con la ayuda de las maestras. Siempre respetó que ese no fuera mi camino…

Así como las Caravanas de Sanación son importantes para el grupo de Sintergética, los retiros de Reiki lo eran para el grupo de reikianos. Con qué alegría se preparaba para estos eventos. . El día que comenzaba el retiro nos íbamos tempranito para poder pasar a almorzar por el camino y así comenzar a compartir.  En uno de los retiros- no me acuerdo en cuál- descubrió que los hermanos argentinos no conocían la chirimoya- que habíamos comprado por al camino, en la ruta hacia Los Andes-  entonces se convirtió en un “dador de chirimoyas”  Le hacía feliz constatar lo rico que les parecía nuestra fruta y ver la cara que ponían los diferentes degustadores. Eso fue suficiente estímulo para que en los sucesivos retiros la compra y elección de las chirimoyas por el camino fuera una tarea muy importante.

Luego apareció la Sintergética en nuestras vidas, de la mano de Marcelita Guerra. Otro descubrimiento ¿había algo más grande que Reiki?

Escuchaba  con pasión y en forma incansable los CD de Jorge Carvajal –y después de todos los que siguieron- La sintergética se transformó en nuestro principal tema de conversación.

Organizamos un grupo de estudio, nos juntábamos los domingos en la mañana en mi casa ¡ Cómo añoro ahora esos momentos¡

Se integró al grupo la Moniquita (Mónica Vásquez) y Chamán (Gabriel Moyano)  y en algún momento otros amigos, como Pedro Santis.

Junto con Mónica y Gabriel decidimos constituirnos en un grupo de estudio permanente y de sanadores al que pusimos el nombre de Anahata. Tenemos ahora nuestro propio centro con ese nombre en el que René estará para siempre con nosotros…

Junto con Gabriel, Marcelo y otros amigos de la sintergética  iniciamos un trabajo de monitoría en el Consultorio Los Castaños, en el programa del Ministerio de Salud. Fue una experiencia muy gratificante. René comenzó  a mostrarnos su  condición natural de transmisor de experiencias, conocimientos y vivencias, allí nos regaló muchos  momentos de sanación. Este trabajo de monitoría lo mantuvo hasta que ese ciclo tuvo tu término natural…

El tango era una de sus pasiones. Así como una vez había sido “traficante de reiki” ahora lo sentía “traficante de tangos”, a todos sus amigos les ofrecía enseñarles y de ese modo logró que un grupo lo aprendiera a bailar y a amar casi con la misma pasión. Con frecuencia salían a bailar y a compartir, la Anita, Marisol y Marcelo, entre otros eran sus más cercanos, El siempre  revivía esos momentos y me contaba lo importante que eran en sus vida, tanto sus amigos tangueros como la música que despertaban en sus corazón.

En algún momento nos surgió la necesidad de estudiar Terapia Floral.  René era un gran conocedor de árboles y plantas, tenía estudios formales en esa área (era Técnico Agrícola)  y amaba las plantas y sus múltiples significados, muchas veces fuimos juntos a comprarlas y a admirarlas. En los caminos nos parábamos y el me ensañaba los nombres científicos de árboles y arbustos, para la navidad nos regalaba pinitos y jacaranda. Cada vez que riego mi jacarandá me parece estar con él y sentir su risa.

Marcelita nos enseñó, todo un año completo, los secretos de la  terapia floral, fuimos “graduados con honor “los tres (junto con Mónica) en una linda ceremonia en la casa de nuestra querida profesora.

A fines del 2005, metidos con alma y cuerpo en la sintergética, decidimos aprender medicina china para ponerla al servicio de la sintergética, lo pensamos mucho, pues teníamos muchas cosas que hacer.

Nos matriculamos en la Escuela Latinoamericana de Medicina China y Acupuntura. René también se fascinó con esta medicina y sus aplicaciones y pensaba que había sido una muy buena iniciativa ya que nos  entregaba  más herramientas terapéuticas. La práctica  de acupuntura en el Hospital San José la había postergado para poder ir al Consultorio Maruri a  Sanación, pero pensaba retomarla  lo antes posible…

El año pasado me incorporé al trabajo docente en la Universidad Pedro  de Valdivia en un hermoso proyecto de formación de sanadores  holísticos.

Me encomendaron la misión de la práctica clínica con los alumnos. El trabajo era hermoso pero algo me faltaba. Pedí autorización y me la dieron: se incorporó Rene Julio y luego  Gabriel - “mis compinches”- el equipo estaba casi completo (faltaba sólo la Moni). También se integró al grupo  la Pamelita Peters quien rápidamente entro en resonancia con nosotros.

Es difícil describir lo que fue la experiencia con los alumnos, demasiado bella y  enriquecedora para todos. Esa  aula mágica que nos cobijó nos llenó de amor y aprendizaje en todos los sentidos…  Allí pudimos sentir el profundo camino espiritual por el que caminaba René, yo me maravillaba al escucharlo y ver cómo había crecido desde que lo conocí como un bondadoso hombre de negocios, cómo ahora estaba capacitado para iluminar

La vida de los que lo necesitaban…

Lo más importante de la amistad que construimos con Rene creo que fue el inmenso amor que nos profesamos, el respeto por nuestros caminos individuales y la libertad para  estar juntos en los momentos que era necesario y distantes cuando también lo era.

Una abrazo a mi entrañable y amoroso amigo del alma

Raquel